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Tratamientos
Envejecer es un proceso natural, inevitable y, sobre todo, generalizado. No afecta a una sola zona del rostro, ni se produce por un único motivo. Detrás de cada arruga, pérdida de firmeza o mancha hay una compleja combinación de factores biológicos y externos que, con el tiempo, dejan su huella visible en la piel.
La buena noticia es que la ciencia estética ha avanzado tanto que hoy es posible prevenir y ralentizar el envejecimiento de forma eficaz, natural y personalizada. Y entre todas las herramientas disponibles, la combinación de láseres e inyectables se ha consolidado como la más completa.
El envejecimiento facial es un proceso global que afecta a todas las capas del rostro: piel, grasa, músculo y hueso. Cada una de ellas experimenta cambios progresivos que, al combinarse, generan ese aspecto de “rostro cansado” o “piel apagada” que tantas personas buscan revertir.
Sin embargo, el envejecimiento puede localizarse en una zona determinada de la cara. Porque no es lo mismo que afecte a la frente, a los labios o al mentón. En función de la zona y del tipo de envejecimiento usaremos un tratamiento u otro.
Hay dos grupos de tratamientos: los láseres y los inyectables. Cada uno lo usaremos para un objetivo distinto. El inyectable está más destinado a corregir y, por lo tanto, los efectos se traducen en un aspecto rejuvenecido y una mejora de la capa más superficial de la piel. Los láseres, en cambio, están enfocados a mejorar la calidad de tu piel y las capas más profundas. Como consecuencia, mejorará también nuestro aspecto exterior.

Abarca las zonas de la frente, el entrecejo, las cejas y la zona periocular. Es la primera área en mostrar signos visibles del paso del tiempo, debido a la gran movilidad muscular y a la delgadez de la piel. Así afecta a cada zona:
Los neuromoduladores son grandes aliados en esta zona, ya que suavizan la expresión sin restar naturalidad. Combinados con láseres suaves o IPL, mejoran la textura y luminosidad del contorno ocular.
Comprende el área de las mejillas, los pómulos y la nariz. Con la edad, se pierde grasa facial y volumen, lo que provoca un aspecto hundido o una caída de los tejidos. En algunos casos también aparecen las bunny lines, traducidas como arrugas de conejo, porque son esas que se forman a los lados de la nariz cuando se levanta.
Aunque muchas pacientes se fijan más en las patas de gallo, siempre les digo que el tercio medio es clave en la percepción de la juventud, porque es donde se concentra gran parte del volumen facial, sostenido por los compartimentos grasos y el colágeno.
Con el paso de los años, la grasa se desplaza hacia abajo, los pómulos pierden proyección y la piel se afina. Esto genera:
En esta zona, la combinación de láseres regenerativos como Alma Hybrid o Endolift con rellenos de ácido hialurónico o estimuladores de colágeno permite recuperar firmeza, luminosidad y volumen estructural, sin aspecto artificial.
Es el que afecta a la zona de la mandíbula, el mentón y el cuello. El tercio inferior define la armonía global del rostro. Es una de las zonas donde el envejecimiento se hace más evidente a partir de los 40 años. Con el tiempo, se produce:
Aquí la pérdida de colágeno y el descolgamiento de la grasa facial son determinantes. Tratamientos como EndoliftX, que actúa desde el interior tensando la piel, o láseres fraccionales combinados con estimuladores de colágeno, consiguen reafirmar el óvalo facial y mejorar la textura cutánea sin cirugía.
Aunque existen patrones comunes, cada persona envejece de forma diferente. La genética, el estilo de vida, el nivel de exposición solar, el estrés y la alimentación influyen directamente en la velocidad y el tipo de envejecimiento. Por eso, los tratamientos más efectivos son los que se adaptan a cada caso, combinando distintas tecnologías para abordar todas las capas del rostro de manera integral.
¿Por qué si tengo 40 años, parezco más mayor que una persona de 50? Esta pregunta nos la hacen muchas veces las pacientes de nuestra clínica. La respuesta es sencilla: porque el envejecimiento biológico no siempre va de la mano del envejecimiento exterior.
Aunque el envejecimiento de la piel es un proceso natural, puede verse alterado por factores externos como el estilo de vida, una alta exposición solar, una mala alimentación o no realizar los cuidados necesarios de limpieza e hidratación de nuestra piel. Así que no solo existen causas biológicas: el tiempo no es el único causante de los primeros signos del envejecimiento.
El fotoenvejecimiento es el mejor ejemplo. Se trata del daño de la piel causado por la exposición excesiva a los rayos ultravioleta. La radiación solar acelera el deterioro de la piel porque daña el colágeno y la elastina. Por eso el rostro, el cuello y los brazos y manos son las zonas más afectadas. El fotoenvejecimiento puede provocar hasta arrugas más profundas, manchas en la piel, como los léntigos solares, y telangiectasias, las pequeñas venas. En general, provocará que nuestra piel esté más seca y áspera.
Un buen cuidado ante el fotoenvejecimiento, como utilizar protección solar, evitar la exposición directa en horas centrales y mantener una buena rutina es el mejor ejemplo de que podemos retrasar algunos signos de envejecimiento.
¿Has oído hablar del concepto Full Face? En mi opinión, el gran avance en medicina estética facial reside en la combinación de varios factores como son un mejor conocimiento de las estructuras anatómicas que están detrás del envejecimiento, una mejoría en las técnicas de tratamiento y un mejor conocimiento de los tratamientos que empleamos sobre todo en cuanto a su perfil de seguridad e integración con los tejidos y en cómo combinarlos para obtener mejores resultados.
Por todo ello, el concepto de rellenar arrugas ya no vale en la medicina estética facial actual, ya que la arruga, no es la causa sino la consecuencia. Nuestro concepto Full Face consiste en un diagnóstico facial inicial preciso de los signos de envejecimiento que presenta nuestro paciente, seguido de la escucha activa de sus necesidades para, a continuación, hacer un plan de tratamiento. Concretamente, combinamos habitualmente toxina botulínica, Ácido hialurónico, y Luz Pulsada/Láseres. Resultados con el concepto Full Face.
Una de las grandes barreras a este tipo de tratamiento, es el miedo a la pérdida de naturalidad. Cuando somos capaces de ver en la cara de nuestros pacientes las causas de su envejecimiento, empleamos la técnica adecuada y los productos adecuados. No solo no perdemos naturalidad, sino que podemos además de rejuvenecer/embellecer, eliminar rasgos negativos como enfado, cansancio, tristeza.

Lo decimos siempre: una buena calidad de la piel es el mejor factor de rejuvenecimiento. Por ello, tanto tu estilo de vida, como los cuidados como los tratamientos, ya sea de láser, aparatología o inyectables, tienen que ir dirigidos hacia cuidarte y prevenir, y no tanto hacia corregir.
Lo más importante es personalizar el tratamiento en función de todas tus particularidades: edad, tipo de piel, fase y lugar de envejecimiento… En Jordán Barres no tenemos fórmulas mágicas genéricas. Eres única, y tu tratamiento también debe serlo.
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