El poder de la autenticidad

Lo primero para cuidarte: cómo saber mi tipo de piel

Lo primero para cuidarte: cómo saber mi tipo de piel

Cuidar de tu piel, aunque parezca sencillo, no es tarea fácil y al mismo tiempo es esencial para mantener una apariencia saludable y joven. Conocer tu tipo de piel es el primer paso para elegir los productos y tratamientos más adecuados, asegurando así una piel mejor cuidada cuántos más años mejor.

 

La piel del rostro: renovación y estructura


Para entender cómo cuidarte, es importante saber cuál es la naturaleza del órgano más grande de nuestro cuerpo, la piel. Es además la primera defensa biológica del cuerpo y la que se encarga de impedir la entrada de patógenos externos. La piel del rostro tiene la capacidad de regenerarse constantemente, generalmente en un ciclo de 28 días. Este proceso puede variar según la edad y factores como el estilo de vida y la exposición al sol. Con el paso del tiempo, este ciclo puede ralentizarse, provocando una acumulación de células muertas y una apariencia apagada.

 

Capas de la piel del rostro

  • Epidermis: la capa más externa que actúa como barrera protectora.
  • Dermis: contiene colágeno y elastina, proporcionando firmeza y elasticidad.
  • Hipodermis: la capa más profunda, compuesta por tejido adiposo que protege los órganos internos.


Cómo Identificar tu tipo de piel

Para determinar tu tipo de piel, puedes realizar una prueba sencilla en casa:

  1. Lava tu rostro con un limpiador suave y sécalo suavemente.
  2. No apliques ningún producto y espera una hora.
  3. Observa y siente tu piel.


Observaciones:

  • Si tu piel se siente suave y equilibrada, probablemente tengas una piel normal.
  • ¿La notas tirante y áspera?, lo más común es que tengas una piel seca.
  • Si ves que empiezas a ver tu rostro brillante y aceitoso, especialmente en la zona T, tu piel es grasa.
  • Si por otro lado, algunas áreas son secas y otras grasas, tienes piel mixta.

 

Diagnóstico profesional de la piel

Para garantizar los mejores resultados, ofrecemos un análisis detallado con el Observer 520. Este sistema avanzado utiliza tecnología de fluorescencia para diagnosticar con precisión los tipos de piel y problemas cutáneos, tanto en la superficie como en capas más profundas.

 

Modos de Análisis del Observer 520X:

  • Luz día: muestra la apariencia natural de la piel.
  • Textura de la superficie: resalta imperfecciones.
  • Pigmentación: identifica manchas y variaciones en el tono.
  • Vascular: detecta problemas como enrojecimientos y arañas vasculares.
  • Luz polarizada paralela y cruzada: analiza la estructura y las arrugas finas.
  • Luz UV: revela daños por el sol invisibles para el ojo humano.


¿Cuáles son las necesidades de mi tipo de piel?


Conocer tu tipo de piel es esencial para poder proporcionarle los cuidados que necesita. Aquí te ofrecemos algunas recomendaciones específicas para cada tipo de piel:

Piel normal

  • Limpieza: un limpiador suave con ingredientes como glicerina o ácido hialurónico dos veces al día para mantener la piel limpia sin despojarse de sus aceites naturales.
  • Hidratación: crema ligera y no comedogénica con ingredientes como ácido hialurónico y ceramidas para mantener la piel hidratada.
  • Protección solar: SPF 30 o superior todos los días para proteger la piel de los daños del sol. Busca opciones con óxido de zinc o dióxido de titanio.

 

Piel seca

  • Limpieza: un limpiador hidratante que contenga ingredientes como aceites para evitar que la piel se reseque.
  • Hidratación: cremas o lociones con ácido hialurónico, urea o glicerina que proporcionan hidratación profunda.
  • Mascarillas que contengan aloe vera, miel o ácido hialurónico para proporcionar un extra de hidratación.
  • Protección solar.

Piel grasa

  • Limpieza: realiza una limpieza profunda dos veces al día con un producto seborregulador, como el ácido salicílico o peróxido de benzoilo para controlar el exceso de sebo.
  • Tónico con hamamelis o ácido glicólico para equilibrar el pH de la piel y reducir el brillo.
  • Hidratación: usa cremas oil-free o geles matificantes con ingredientes como niacinamida o ácido hialurónico que no obstruyan los poros. Recuerda, no te saltes este paso para "evitar los brillos" porque sucederá lo contrario. Si no hidratas tu piel, producirá más sebo para compensar.
  • Exfoliación: para eliminar las células muertas y prevenir brotes.
  • Protección solar oil-free.

 

Piel mixta

  • Limpieza: dos veces al día con productos específicos para las zonas grasas y secas. Usa un limpiador con ácido salicílico en la zona T y un limpiador hidratante en las mejillas.
  • Tónico para equilibrar el pH de la piel.
  • Hidratación: cremas oil-free o geles matificantes en la zona T (frente, nariz y mentón) y cremas hidratantes en las mejillas.
  • Exfoliación: exfoliantes suaves con ácido láctico o ácido glicólico para mantener la piel libre de células muertas.
  • Protección solar oil-free.


Recuerda, a lo largo de los años, la piel cambia y tus necesidades también. Por ejemplo, a los 20 años la piel requiere principalmente protección y prevención. En los 30, es importante comenzar a usar productos antioxidantes y tratamientos específicos para las primeras arrugas. En los 40, la piel necesita ingredientes activos como retinoides y péptidos para mejorar la firmeza. Y a los 50 y más, se necesitan productos nutritivos y ricos en humedad para mantener la elasticidad y combatir la flacidez.

 

Adaptar tu rutina de cuidado de la piel a cada etapa de la vida asegurará que tu piel se mantenga saludable y radiante en todo momento. ¿Quieres saber tu tipo de piel? Reserva tu cita para un diágnostico de la piel gratuito. 

 

Artículo redactado por: Dra. Mª Dolores Llopico Vilanova Médica especialista en medicina estética y láser Nº de colegiado: 1204599
  • ¿Quieres compartir?

Te puede interesar

alt contacto blog

¿Quieres recibir contenido exclusivo y de tu interés?

Nos encantará que hablemos y poder contarte todas nuestras novedades de primera mano.

Necesitamos algunos datos