Qué es el Botox y para qué puede utilizarse

06/11/2014

En el post de hoy vamos a dar a conocer todo aquello que, en general, resulta desconocido sobre el Botox. Y es que es habitual pensar que la toxina botulínica sólo sirve para disimular las arrugas cuando, en realidad, tiene muchas más aplicaciones. Por ello, nos centraremos en hablar de algunas de sus múltiples aplicaciones en el mundo de la medicina terapéutica y no solo estética. 

Lo primero es definir con exactitud el término. El Botox (que en realidad es el nombre que le dio la primera marca que lo comercializó), también denominado toxina botulínica, tiene un efecto muy potente al ser aplicado. Uno de sus principales efectos es el de producir parálisis muscular, un factor que aunque a priori puede parecer negativo, pero que se convierte en una de sus principales ventajas, ya que permite que se pueda utilizar tanto como tratamientos estéticos como en tratamientos médicos para erradicar muchos problemas de salud. Uno de los usos médicos que se le dan al Botox es el relacionado con enfermedades de tipo neurológico, sobre todo, aquellas que se caracterizan por la aparición de movimientos involuntarios como son las distonías. De igual forma, es también frecuentemente utilizado para paliar los efectos de la incontinencia urinaria en las personas parapléjicas con resultados excelentes. El Botox también está comenzando a ser utilizado para reducir los síntomas de las personas con trastornos depresivos. Y es que, al mejorar la apariencia física de los pacientes, también lo hace su estado de ánimo. De igual forma, el prestigioso doctor Julio Pascual (profesor de Neurología en el Hospital Universitario de Asturias y director del Área de Neurociencias de dicho centro) descubrió que inyectar esta toxina en zonas estratégicas del cuello y la cabeza reduce de forma muy notable la severidad y la frecuencia de las crisis de migraña de quienes padecen este mal de forma crónica. La toxina botulinica es utilizada de forma habitual por aquellas personas que padecen de hiperhidrosis o, lo que es lo mismo, sudoración excesiva. Diversos estudios realizados afirman que, sólo en España, más de 300.000 personas padecen este problema, el cual se ve acentuado con la llegada del calor en verano. Para que el tratamiento sea efectivo ha de inyectarse directamente en las zonas problemáticas y sus efectos, que son visibles a partir de los cuatro días, duran entre seis y ocho meses. De la misma forma, también mejora el estado de las pieles grasas al disminuir la producción de sebo. Así pues, y tras conocer estas aplicaciones médicas usadas frecuentemente, espero que si alguna paciente tenía cualquier duda sobre la aplicación de este producto, haya quedado subsanada.




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