Diferencias entre los tratamientos faciales: IPL y PRP. En qué momento utilizar cada uno

30/10/2014

Dada la variedad de tratamientos faciales que hoy podemos aplicar para mejorar tu belleza, siempre es necesario detenerse brevemente en las particularidades de cada uno y en los momentos en los que son más aconsejables, para que se pueda obtener el resultado que se busca. Por eso, hoy hablamos de las características de dos novedosos tratamientos, el IPL y el PRP, y aconsejamos su uso dependiendo de las circunstancias. 

El IPL, o tratamiento de rejuvenecimiento facial con luz intensa pulsada, es un tratamiento no invasivo que parte de una serie de sesiones en cabina para corregir los problemas en el cuello, el rostro, las manos o el escote. Su acción se desarrolla a través de 3 a 5 sesiones mensuales, y muestra sus efectos progresivamente, llegando éstos a durar hasta un máximo de 12 meses. Por otro lado, el PRP o tratamiento facial con factores de crecimiento, utiliza los beneficios del propio plasma sanguíneo, una sustancia rica en plaquetas y de la que se extraen los citados factores. Este tratamiento se inyecta en la zona subdérmica de la cara, el cuello o las manos, para que sean sus mismos agentes sanguíneos los que reparen en profundidad el deterioro ocasionado por la edad. Una vez se conocen ambos métodos conviene saber cuál es el mejor para cada persona. Así, el IPL es un tratamiento ideal para corregir las lesiones provocadas por el sol, los problemas de pigmentación, las arrugas finas y las pieles que padezcan una falta de luminosidad. Por su parte, el PRP es mucho más útil para reparar o regenerar nuestra piel del deterioro que esta sufre con el paso del tiempo. Por todo ello, una vez examinado tu caso y conociendo las diferencias entre el IPL y el PRP podremos elegir convenientemente el método que mejor se adapte a ti para recobrar por completo la salud de su piel.




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