Cirugía íntima: reducción de labios menores o labioplastia

24/10/2013

El número de mujeres que preguntan y que se someten a técnicas de rejuvenecimiento genital está aumentando de manera exponencial en nuestro país, destacando especialmente la reducción de labios menores o labioplastia.

Por ser un tema tabú, la difusión de este tipo de cirugías íntimas ha sido muy limitada hasta hace pocos años. Sin embargo, la liberación sexual de la mujer, la moda de la depilación del pubis, los gimnasios y el acceso a la información, han contribuido a aumentar la demanda, cada vez más frecuente, de estas intervenciones. En general, estas cirugías se solicitan como un procedimiento estético más, pues la hipertrofia moderada de los labios menores ocasiona un problema estético para muchas mujeres. En otras ocasiones, son la solución ideal a una serie de problemas funcionales que afectan a la vida cotidiana de las mujeres con una hipertrofia severa, produciendo irritación local con el ejercicio, molestias en las relaciones sexuales e infecciones locales de repetición por la dificultad en la higiene de la zona. El desarrollo de los labios menores se ha atribuido a diferentes causas, entre las que destacan factores genéticos, factores hormonales (enfermedades hormonales, tratamientos de estimulación ovárica), mujeres multíparas o inflamación local crónica (mujeres ciclistas, jinetes, enfermedades como la vejiga neurógena, etc.). Dentro de las intervenciones de cirugía íntima, sin duda, el procedimiento más realizado es la labiopalstia o reducción de los labios menores, que representa el 85-90% de dichas operaciones. La labioplastia es un procedimiento quirúrgico ambulatorio, pues no precisa ingreso hospitalario, que se realiza con anestesia local. En algunas pacientes puede acompañarse de sedación. Consiste en eliminar el exceso de los labios menores en aquellas mujeres que los tienen más desarrollados, dándoles un aspecto adecuado, tanto en su morfología como en su tamaño. Algunas pacientes presentan asimetrías importantes entre ambos labios menores, que también pueden corregirse. Además, hay casos donde la labioplastia se acompaña de la reducción de la piel que cubre al clítoris, llamada prepucio del clítoris, para que el resultado sea más armónico. La incisión se sutura con un hilo reabsorbible que desaparece en 2 semanas aproximadamente, dejando una cicatriz que en unas semanas queda inaparente. En el postoperatorio inmediato, la paciente debe lavarse la zona con agua fría o tibia, no hacer esfuerzos bruscos y mantener la zona seca. Normalmente, en 24-48 horas se pueden reiniciar las actividades cotidianas, debiendo esperar cuatro semanas para tener relaciones sexuales. Tras la intervención, la sensibilidad de la zona permanece inalterada, pudiendo experimentar relaciones más placenteras.




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