Cirugía estética en adolescentes, ¿problema estético?

07/11/2013

El acceso a la información por parte de los más jóvenes, sumado al cambio de mentalidad de sus padres, a los que les preocupa que sus hijos sean socialmente aceptados, ha llevado a un aumento en el número de consultas de adolescentes en busca de tratamientos quirúrgicos o no quirúrgicos de estética. 

El adolescente se encuentra en una etapa en la que su cuerpo se está terminando de formar y su personalidad todavía se está perfilando. Se trata de una época conflictiva llena de miedos al cambio, inseguridades y crisis internas. Y es que los adolescentes se preocupan en gran medida por la imagen que proyectan ante los demás y la comparan con lo que ellos sienten que son, sobrevalorando especialmente la estética y la imagen corporal. Muchas veces, las consultas están relacionadas con procedimientos de cirugía reparadora, tales como la corrección del aumento del pecho en el adolescente  o ginecomastia, la corrección de las orejas despegadas, también llamadas orejas en asa y las malformaciones congénitas de la mama o mamas tuberosas, asimetrías mamarias o mamas con exceso de volumen. Este tipo de intervenciones dirigida a adolescentes que sufren un verdadero problema estético están ampliamente aceptadas, ya que ayudan a restablecer la normalidad perdida o  nunca tenida. Sin embargo, cuando las consultas de menores van encaminadas a algo puramente estético, como puede ser un aumento mamario, una rinoplastia o una liposucción, debemos proceder con cautela. Según la sociedad Americana de Cirugía Plástica, ante una demanda del menor de una intervención quirúrgica, los padres deben tratar de responder a tres preguntas concretas:

  1. ¿Es realmente el adolescente por sí mismo el que desea la cirugía o el cambio? En ocasiones esta necesidad puede ser fruto de las exigencias de familiares, amigos u otros aspectos del entorno como la moda.
  2. ¿Es realista el adolescente acerca de los beneficios que se pueden obtener con la cirugía estética o con el cambio que pretende? Por el contrario, hay veces en que la intervención es el medio por el cual el adolescente cree que se parecerá a un famoso o mediante el cual conseguirá una pareja e incluso más amigos.
  3. ¿Es maduro para apreciar los riesgos y beneficios de la cirugía estética? Es importante evaluar el nivel de madurez del menor, pues el adolescente puede sobrevalorar lo positivo o subestimar los riesgos de la intervención quirúrgica.

En definitiva, los padres deben crear un espacio abierto a la comunicación con su hijo y valorar si el adolescente tiene la capacidad de entender lo que una cirugía estética puede aportarle y a la vez tomar su decisión en función de expectativas realistas.

 Dr. Jordán Barres




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